El Poder Transformacional de Nuestra Mente

Somos seres absolutamente poderosos. Existimos en un plano físico, pero somos mucho más que sólo nuestro cuerpo. De hecho, nuestro cuerpo funciona por sí solo. Ni siquiera intervenimos en ello. Desde el momento de nuestra concepción, todo se desarrolla de una forma bastante autónoma. Desde el momento que comenzamos a respirar, prácticamente nos olvidamos de ello. Excepto, claro, cuando nos falta el aire. O cuando tenemos hambre. O cuando algo nos duele o nos enfermamos. Por lo demás, nuestro cuerpo es un maravilloso y perfecto sistema con una inteligencia que supera lo que sabemos hasta ahora. ¿No es extraordinario? Pero entonces, ¿en dónde radica nuestro poder? Realmente es una mezcla de elementos que iremos descubriendo. Por el momento, quedémonos con esto: Nuestro verdadero poder radica en nuestra mente. El segundo de nuestros componentes más preciados y el que nos permite codificar nuestro entorno y nuestra experiencia humana.

Nuestra mente alberga poderosos secretos y enigmas aún por descubrir. El concepto mismo aún genera múltiples preguntas, no sólo en el ámbito científico, si no para el ser humano en general. Desde la conceptualización de lo que es, cómo se ve, dónde se ubica, hasta el nivel de su potencial. Se habla incluso de “superhumanos” y “metahumanos”, personas con habilidades especiales para ejecutar actos sorprendentes que superan los límites de lo que se considera posible para la especie humana. Y no hablo de superhéroes. Hablo de una capacidad real para trascender nuestros límites físicos y mentales. Los superhumanos alcanzan niveles de control físico inimaginables. Pueden ejecutar proezas atribuibles a muy contados seres humanos. Su control mental es absoluto. Su nivel de intuición les permite ver más allá de lo evidente, tanto en el plano físico como mental.

Dentro de los superhumanos más notables y estudiados, encontramos a Elisabeth Sulser, la mujer que ve y saborea la música. Esta suiza tiene la capacidad de percibir los sonidos de la música en colores y sabores. A este don se le llama SINESTESIA y es la percepción de una misma sensación con diferentes sentidos. Menos del 1% de la población mundial lo posee. Otro notable caso es Alex Honnold, el “Spiderman” humano, capaz de escalar alturas aterradoras para cualquier otro ser humano sin mayor instrumento de seguridad, pues Alex no conoce el miedo. Literalmente, su cerebro no conoce esta respuesta. Finalmente, podemos encontrar a Los Bajau, una población indígena en Filipinas, cuya capacidad para vivir el 60% del tiempo bajo el agua los hace únicos. Sus cuerpos han mutado de manera especial para acomodarse a esta circunstancia. Como ellos, hay varios ejemplos de seres humanos que han superado los límites impuestos por la lógica para nuestra especie, tanto a nivel físico como mental.

Por supuesto, este no es un llamado a volvernos superhumanos, pero sí a relacionarnos con nuestra mente de una manera diferente para entenderla con mayor profundidad y conectarnos con todo su potencial. En ella reposa el máximo registro posible de todas nuestras experiencias, sean ellas placenteras, frustrantes, tristes, terroríficas, alegres, extasiantes, traumáticas, en fin… convirtiéndose en una memoria absolutamente poderosa y nuestro primer recurso para codificar y enfrentar los retos de la vida diaria. De hecho, es difícil concebirnos sin el torrente de pensamientos que nos desbordan a cada instante. ¿Te has imaginado un día sin pensamientos? Bueno, al parecer ya existen seres humanos capaces de tener pocos pensamientos al día.

Se estima que el número de pensamientos diarios supera los 50,000, seamos o no conscientes de ellos. Como una gran biblioteca con múltiples datos por descubrir. Realmente apasionante. Y lo mejor de todo es que está allí, a nuestro alcance. Sólo hay que mirar un poco adentro. Acercarnos a ella nos permitirá conocer y reconocer mucho de quiénes somos, de nuestra esencia y de lo que podemos llegar a ser. Un laberinto digno de descubrir.

Para empezar, basta con observar nuestros pensamientos diarios de manera un poco más consciente de lo habitual. La mente puede llevarnos a lugares insospechados capaces de mover nuestros cimientos con fuerza constructiva o destructiva. Puede remover nuestro pasado feliz, pero también traernos recuerdos dolorosos, todo ello en cuestión de segundos y perturbando una deliciosa tarde familiar. Puede pasar tan desapercibida como un ratoncito que se escabulle en medio de la noche. También puede traernos recuerdos felices y picarescos que, sin darnos cuenta, nos delatan en medio de una importante junta de negocios. Y nuevamente sin darnos cuenta. Así es su poder. Se alimenta de nuestras experiencias, generando emociones y sentimientos que, a su paso, definen nuestro actuar cotidiano. No son palabras menores.

Si esto ocurre a un nivel como nuestros recuerdos, imaginen lo que puede generar hacia el futuro. Fantasías, sueños, deseos que cobran forma en la mente. Ideas que surgen de la nada para potencializarse eventualmente. Semillas que se presentan en el aquí y en el ahora. Aquí hay un poder inimaginable. Sin embargo, ese poder sólo puede percibirse en el momento presente, en un nivel de conciencia que nos permita observar nuestra mente y nuestros pensamientos como testigos activos de su actividad. Sin juicios, sin predisposiciones, sin agenda. Simplemente observar nuestra actividad mental con deleite y curiosidad. Como un televidente que observa una película. A partir de allí, pueden darse grandes transformaciones.

La mente es una gran aliada en el camino de nuestra transformación personal. No debemos temerle. Debemos conocerla y aprender de ella. Mirar adentro puede ser intimidante, pero también es gratificante y estimulante. Observarte en la desnudez de tus pensamientos te hace más fuerte y resiliente. Dedicar tiempo para estar a solas con tus pensamientos realmente vale la pena. Aprendemos de su poder y nos convertimos igualmente en cocreadores de lo que queremos ser y sentir. Y si esto puede ocurrir a nivel individual, imaginemos el potencial para transformar grupos, comunidades y sistemas completos. Las posibilidades son realmente infinitas.

Cuidando Nuestros Pensamientos

Nuestro Propósito - Nuestra Esencia

Nuestro Cuerpo - Nuestro Templo

Nada es más fuerte que una mujer que se ha transformado a sí misma.

No temas dar el siguiente paso. Yo también he estado allí y hoy quiero dar ese paso contigo. No hay sueños grandes o pequeños ni situaciones insignificantes. Escucha el llamado de tu corazón y dime cómo puedo apoyarte. ¡Estoy aquí para ti!