Nuestro Propósito - Nuestra Esencia
¿Quién soy? ¿Por qué estoy aquí? Estas preguntas han acompañado al ser humano desde siempre y en mayor o menor grado, representan reflexiones que todos hemos tenido alguna vez, estemos o no en un camino espiritual o sencillamente en búsqueda de una vida más plena y feliz. ¿Venimos a ser felices? ¿Qué es la felicidad? ¿Es la felicidad nuestro propósito de vida?
Si miramos con detenimiento a un recién nacido, notaremos que su vida se va desenvolviendo en la más absoluta naturalidad y fluidez. No hay pasado ni futuro. Solamente un eterno presente. Esa es nuestra esencia, de la cual proviene todo. Con el tiempo, vamos asimilando nuestra vida física y el mundo que habitamos como nuestra realidad y comenzamos a seguir estándares preestablecidos. Nos acomodamos a un orden y comenzamos a fijar planes, sueños, anhelos que pueden convertirse en nuestro propósito. Pero, ¿qué pasa si no llegan? ¿O si no llegan como esperábamos? Y si llegan, surge nuevamente la pregunta, ¿Y ahora? ¿Hay algo más? Nuestra vida se vuelve entonces una persecución constante por buscar y lograr algo. Por supuesto, no hay nada de malo en ello. La dificultad radica en no encontrar un punto de saciedad. ¿Y si sencillamente nos permitimos ser? Esto nos produce miedo. No concebimos una vida sin un objetivo claro. Esa es la naturaleza humana.
Pero, si consideramos que somos espíritu teniendo una experiencia humana, toda la perspectiva cambia. Cada experiencia se convierte en única e irremplazable. Si esto es así, nuestro propósito de vida debe estar alineado a un propósito mucho mayor. Con el tiempo, descubrimos que nuestro propósito está donde nuestro corazón late, donde vibramos con más fuerza y donde fluimos como cuando éramos niños. Descubrimos que nuestro propósito está íntimamente ligado a nuestra felicidad. Un propósito de vida alineado a nuestro espíritu y a nuestro ser.
Nuestros planes no siempre se alinean con un propósito mayor. Esta es muchas veces causa de grandes sufrimientos. Sin embargo, cuando logramos esa alineación, todo fluye. Esa es la búsqueda constante de quienes estamos en un camino espiritual. Pregúntate, ¿qué te mueve? ¿Qué te entusiasma? ¿Qué te hace vibrar alto? Allí encontrarás la respuesta.
A partir de allí, inicia un reconocimiento de todo tu potencial. Reconocer tus habilidades y fortalezas tanto como lo que puedes mejorar y desarrollar. Al fin y al cabo, venimos a evolucionar. La vida es una prueba diaria que nos permite encontrar nuestros límites y sobrepasarlos. La vida es nuestra obra maestra. Cada día escribimos una página. Venimos a dejar una huella indeleble en el mundo. Cuando descubres tu potencial, todo se alinea para lograr lo que más anhelas. Cuando actúas desde tu ser, todo fluye y se alinea a un poder superior guiando cada paso de tu vida.
Venimos a experimentar el mundo como seres humanos equipados con un potencial divino e infinito. Nuestro nivel de conciencia guía nuestro propósito. Siempre hay una fuerza superior guiando nuestros pasos y definiendo nuestro propósito y nuestros sueños. Cuando un sueño se anida en nuestra mente y en nuestro corazón, se convierte en la semilla que germinará según escuchemos nuestra intuición. Todo lo que necesitamos ya está en nuestro interior, todo el amor, todas las habilidades, todos los conocimientos. Solo necesitan ser descubiertos y puestos en acción al servicio de la humanidad. La vida es un milagro en sí misma. Desde donde forjemos nuestra existencia, tenemos un gran propósito por cumplir que va más allá de los estándares humanos y de las responsabilidades del día a día. ¡Haz que cada día sea un milagro en tu vida!