Nuestro Cuerpo - Nuestro Templo
Todas las mañanas, cuando abro los ojos, entre dormida y despierta, mi primer reflejo es sentir mi cuerpo. Como si quisiera reconectarme con él, pongo mi atención en mis piernas, mis brazos, mi pecho, mi respiración e intento sentir mi corazón. Creo que es una manera de rendirle honor y pedir su autorización para iniciar el día. Al fin de cuentas, no podría hacer mucho sin él. Con pequeños movimientos, me reincorporo y permito que él vaya guiando mis primeros pasos del día.
Absolutamente inteligente y autónomo, nuestro cuerpo posee una gran capacidad para cumplir sus funciones sin siquiera darnos por enterados. Su poder de sanación es inimaginable. Nuestras células se rigen por un sistema de comunicación único e incluso pueden escuchar nuestros pensamientos y sentir nuestras emociones. Este maravilloso sistema es el que nos ayuda en la adaptación al mundo físico. Entonces, ¿cómo no cuidarlo y proveerle?
Nuestro cuerpo es, además, nuestro templo. El refugio para nuestra alma y nuestro Ser. Está hecho a imagen y semejanza del cosmos. Es un milagro en sí mismo. Los avances y descubrimientos médicos y científicos sobre su naturaleza son sorprendentes y aún hay mucho por develar. Su relación con muestra mente es indiscutible y cada vez más, se comprueba la estrecha relación mente – cuerpo – espíritu en cada ser humano.
Entenderlo en toda su complejidad, desde los elementos que lo componen y que provienen igualmente de la tierra y el cosmos hasta su potencial evolutivo es un gran misterio y digno de autoconocimiento. Ser los CEO de nuestra salud debe ser una tarea prioritaria. Comprender sus manifestaciones es un acto de comunicación que no debemos ignorar. Nuestro cuerpo nos habla. Escucharlo es un mandato. Entender sus necesidades. Alimentarnos adecuadamente. Respirar conscientemente. Ejercitarlo continuamente. Ofrecerle el descanso merecido. Fortalecerlo. Entender sus amenazas y evitarlas. Nuestra conexión con él debe hacer parte de nuestra rutina diaria: “Mente Sana en Cuerpo Sano” enuncia la famosa frase. Un cuerpo sano nos ayuda a aclarar nuestra mente y a relacionarnos mejor con el mundo que nos rodea.
Aprender a escuchar sus necesidades resulta, entonces, fundamental para la supervivencia y el bienestar humano. Ha evolucionado por millones de años, adaptándose a las circunstancias más precarias. Cuidarlo es una gran responsabilidad y también un acto de amor propio. Apreciar nuestro cuerpo, sin importar su edad o contextura nos hace más humanos y respetuosos de nuestra especie. Quien cuida su cuerpo y su salud valora los de los demás. Cuidar nuestro cuerpo significa también cuidar de nuestro medio ambiente, de nuestro contexto físico, mental y emocional por el bienestar de quienes nos rodean.
Nuestro cuerpo está intrínsecamente relacionado con los ritmos de la naturaleza. Esto nos permite alinearnos a su flujo y cocrear con ella. Cuando nos alineamos con el flujo natural del cosmos, nuestro cuerpo se fortalece y se adapta, logrando una vida plena, saludable y llena de sentido. Bien conocidas son, por ejemplo, las zonas azules, “blue zones” en inglés. Estos lugares son conocidos y están siendo investigados pues sus habitantes han logrado un nivel de longevidad realmente sorprendente. Muchos de ellos superan los 100 años y su salud es envidiable. La relación con su entorno es digno de admiración.
Este no es un llamado a evitar las arrugas o huir de la vejez. Tampoco se trata de ser superhéroes con cuerpo de acero o modelos de revista con cuerpos “perfectos”. Se trata de cuidar, con esmero y amor, uno de los regalos más hermosos de la vida y deleitarnos con sus misterios. Cuando cuidamos nuestro cuerpo y nos relacionamos con él a otro nivel, él nos responde con gratitud y energía ilimitada. Es un compañero de viaje único e invaluable. Pequeños cambios de rutina pueden hacer una gran diferencia en un cuerpo desgastado y agotado. Siempre habrá tiempo para acomodar todo aquello que nos hace bien. “Es mejor prevenir que curar” dice otra sabia frase. El tiempo invertido hoy en tu cuerpo redundará en el bienestar que esperas para tu vida.